El dolor asociado con no querer sufrir

El dolor asociado con no querer sufrir

Puede sonar increíble, pero en los últimos años, un mandato social que nos obliga a ser felices, sobre todo, se ha impuesto. El hecho de no querer sufrir se ha convertido en una declaración que muchos siguen al pie de la letra sin cuestionar las consecuencias que implica.

Mucha gente ahora habla de "la dictadura de la felicidad". Muchos informan como analista Ima Sanchis que "la felicidad se ha convertido en un instrumento de tortura” . Paradójicamente, la depresión nunca ha sido una epidemia tan extensa como lo es ahora. De una manera u otra, no querer sufrir se ha convertido en una gran fuente de sufrimiento.

Muchas personas sienten una fuerte aversión por lo que llaman "negativo". Que nadie hable de su sufrimiento, que nadie se queje, ni que nadie muestre signos de pesimismo. Es como si estuviéramos todos en una obra donde el dolor está prohibido. Es como si de repente dejáramos de ser seres humanos. No querer sufrir realmente no es querer vivir.

"El sufrimiento y el amor pueden ser una capacidad de redención que los hombres han olvidado o, al menos, descuidado".

-Martin Luther King-

La prisión de no querer sufrir

De hecho, pocas personas conscientes dirían que quieren experimentar dolor. Otra cosa sucede en el nivel subconsciente. El hombre es el único ser que tropieza mil veces en la misma piedra y continúa caminando ciegamente hasta que las situaciones le causan sufrimiento. Pero esa es otra historia.

El punto discutido en este artículo no significa que debemos buscar el sufrimiento. Realmente se trata de presentar la tendencia a negarlo. El dolor en la vida no se elige, es parte de eso. Intentar negar el sufrimiento, ocultarlo o ignorarlo no nos hace más felices. Por el contrario: esta podría ser la causa del nacimiento de un dolor más difícil de superar.

Lo más desconcertante en este deseo actual de no querer sufrir es que es una especie de aspiración a la simulación. Si se le pregunta: "¿Cómo está?" Y no lo está haciendo bien, se siente obligado a mentir. Tu respuesta debe ser "Muy buena". Los que favorecen a estos "idiotas" dicen que terminas convenciéndote de que te está yendo bien cuando no lo eres. Además, según ellos, si respondes: "Mal, sufro" muchos se alejarán de ti como si tuvieras la peste.

Felicidad disfrazada

El psicoanalista Luis Hornstein dice que en sus consultas, muchas personas tienen patrones similares de sufrimiento. Dependencia excesiva de los demás, seria confusión de valores, fluctuaciones vertiginosas en la autoestima, dificultad para establecer relaciones significativas … Ya no estamos en el tiempo de Freud cuando personas con enfermedades exóticas y particulares vienen a consultar. En el mundo de hoy, incluso el sufrimiento se ha estandarizado.

El deseo de no sufrir también ha sido estandarizado. Por esta razón, muchas personas consultan para dejar de sufrir. No consultan para comprender el significado de su sufrimiento y hacer cambios, sino para eliminar el dolor. Por esta razón, al no obtener este resultado imposible, terminan abandonando la psicoterapia al sumergirse en una historia de amor ciego, una obsesión invasiva o un cinismo evasivo.

Hemos olvidado que todos necesitamos sufrimiento para crecer. El dolor emocional es el que nos permite dar vida a fantasías imposibles y aprender a manejar las limitaciones y las pérdidas. Estos dos elementos, limitaciones y pérdidas, son constantes desde el nacimiento hasta la muerte. Aprendamos a superarlos dando rostro al sufrimiento y no evadiéndolo.

Aprende a ser feliz

La felicidad es algo que va más allá de un éxito excepcional o un instante de euforia. También es mucho más que citas a medio hacer positivas. Nos las arreglamos para ser felices cuando aprendemos a extraer lo mejor de cada una de las experiencias que experimentamos. Nos las arreglamos para ser felices cuando aprendemos a confiar en nuestras capacidades para superar lo que la vida nos ofrece, con sus altibajos.

La mayor felicidad reside en el ser y no en la apariencia. Se distinguen por la actitud que los acompaña. Es una actitud serena que habla de paz interior y equilibrio. Esto no es un hecho constante, pero un trabajo permanente que nos permite adoptar perspectivas más constructivas.

Estamos un poco más felices cuando aceptamos nuestra vulnerabilidad, nuestra exposición a la incertidumbre y nuestra sumisión a las limitaciones. No querer sufrir es contrario a las condiciones necesarias para ser feliz. Negar el sufrimiento es negarnos. También significa renunciar al crecimiento que cada dolor trae consigo para enseñarnos a ser mejores en la vida.

Amar no es sufrir

Pero, ¿por qué a menudo asociamos el sufrimiento con el amor? En este artículo, proponemos pensar en esta pregunta. Más información "
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